martes, 10 de marzo de 2009

DEMOCRATIZAR LA DEMOCRACIA






COLUMNA SOBRE LA RADIODIFUSION EN LA ARGENTINA
POR "La voz de IRIE" 09/03/09

Los medios de comunicación no reflejan la realidad sino que la construyen. ¿Qué significa esto? Que gran parte de nuestra forma de ver las cosas y de nuestras opiniones están influenciadas por los medios. Entonces cabe preguntarse: si las empresas dueñas de la mayoría de los medios tienen sus propios intereses políticos y económicos, ¿estamos repitiendo como loritos lo que las empresas mediáticas quieren que repitamos?. Verdaderamente asusta pensar en esta posibilidad. Pero es necesario replantearse estas cosas ya que solo cuatro grupos empresarios de la comunicación eligen el 83 por ciento de los contenidos que circulan por los medios. Esto es el monopolio de la información. Más aún cuando los intereses económicos y políticos de estos empresarios de los medios no coinciden con los intereses y las necesidades del pueblo argentino.
Hoy en día las empresas que manejan los medios pueden considerarse como parte de la oposición al proyecto del actual gobierno de Cristina Fernández. No sólo porque sus principales programas periodísticos funcionan como escenario y micrófono de los referentes de la oposición (y por sus canales desfilan cotidianamente Carrió, Macri, De Narváez, Solá, y un papel protagónico para los dirigentes de la mesa de enlace) sino que además y sobre todo la mayoría de los medios se encuentran ensañados en una política de desgaste de la imagen pública del actual gobierno. Un intento de desestabilización mediática, un “clima destituyente”, como lo llamaron los intelectuales del espacio de Carta Abierta. Y es aquí donde entra en juego la manipulación de datos, de informaciones que se deciden ampliar y otras que se deciden esconder, la desición del espacio asignado para determinada información y no para otra. Por ejemplo: la gerencia de América TV dio la orden de amplificar el reclamo por la pena de muerte en sus programas (según el diario Miradas al Sur del 8 de Marzo de 2009) mientras la presidenta anunciaba medidas para favorecer a los medianos y pequeños productores vitivinícolas en Mendoza sin que esto sea mayormente difundido. Tal vez porque las declaraciones de Susana Giménez a favor de la pena de muerte generan más Rating que unas medidas económicas que favorecen a pequeños productores.
Conclusión: con el actual sistema de medios somos víctimas de lo que unos pocos grupos económicos nos quieren mostrar. De sus intereses económicos y políticos. ¿Y cuáles son estos intereses? Evidentemente están en la vereda contraria de los del gobierno nacional. En efecto: hay dos modelos de país en disputa: un modelo que apuesta a la inclusión social a partir del trabajo y la industrialización, con medidas de soberanía ante organismos internacionales, una fuerte integración latinoamericana, una economía diversificada y avances en la distribución de la riqueza y de la palabra (nueva ley de Radiodifusión) y otro modelo de país, el de la oposición, que ni siquiera se trata de una oposición sólida y coherente, que construye desde la crítica al boleo y al tun tun y desde posicionarse en los medios y no con militancia en los barrios, que añora la década menemista, la vieja política, que incentiva un país agroexportador, productor solo de materias primas, que no le conviene democratizar los medios porque sería democratizar la democracia.